Foto tomada de Pexels

El adiós


Lágrimas empapan tu almohada,
esa fragancia floral sigue intacta;
y yo melancólico en la madrugada,
sintiendo cuánto me haces falta.

Solitarios momentos invadieron el cuarto;
la cama congelada y la tele apagada.
¿Con quién comparto y disfruto?
Si tu partida aún es una lanza clavada.

No habrá respuesta de tu parte,
te convertiste en una llamada sin destino;
y aunque duela bastante dejarte,
debo salir de este oscuro camino.

Me armo de valor y coraje,
porque el laberinto es largo y agobiante;
el peso del recuerdo llenó mi equipaje,
por eso la salida parece distante.

Es hora de irme y cambiar mi rumbo;
¡Déjame libre! ¡Déjame en paz!
Márchate de lo más profundo,
y cierra la puerta de tu ausencia voraz.

Estoy escapando de tus memorias;
el corazón y la razón están malheridos.
Permanecerán momentos e historias,
aunque sea imposible continuar unidos.

Te digo adiós, cariño mío;
acabó mi temporada infeliz;
ya no siento tu vacío,
ahora puedo ver tu cicatriz.



Por: Felipe Espitia

Licencia Creative Commons
El adiós por Felipe Espitia se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
Basada en una obra en ciudadelapoetica.wordpress.com.
Permisos más allá del alcance de esta licencia pueden estar disponibles en ciudadelapoetica.wordpress.com.

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