El ascensor: mensajes misteriosos


pasillo

Tomado de: wordpress.com

Se abrieron nuevamente las puertas, y entonces se encontró una calma poco creíble, una quietud escalofriante que le aceleraba el corazón. Cuando salió del elevador, Antonio podía observar el pasillo completamente iluminado, cada adorno en su lugar y todas las puertas de los apartamentos estaban cerradas y ningún sonido emergía. Aparentemente, nada fuera de lo normal, pues así solía verse cada planta, todos los días, todo el tiempo.

Sin embargo, cuando caminó hacia el final del pasillo en busca de la puerta que permitía el acceso a la azotea, reparó en algo que le heló hasta los huesos: la perilla estaba encadenada con un gran candado sujeto a la misma, y asomando apenas un poco por debajo de la puerta, se encontraba un papel que decía “Ninguna alternativa…”, escrito en sutiles marcas, de lo que parecía ser carbón, y con letras bastante inclinadas.

Quedó inmóvil. Su mirada vacía se extravió en las letras de aquella nota por varios segundos, y mientras estaba paralizado, la linterna en su teléfono se había esfumado, pues la alerta de batería agotada sonaba repetidamente. Cuando recobró la conciencia, Antonio comenzó a experimentar un terror incesante que desmoronaba su esperanza de salir de aquella pesadilla.

Desesperado al verse incapaz de escapar de aquella pesadilla, comenzó a forcejear cada una de las puertas de la planta, descargaba toda su furia y angustia al patear cada entrada con el fin de entrar a algún apartamento e intentar pedir auxilio a través de alguna ventana, o incluso descender de allí trepando. Antonio estaba allí, luchando contra un silencio terrorífico que le sofocaba la vida.

Restaban dos apartamentos, y de repente, la puerta del 15-06 se entreabrió lentamente, y se alcanzaba a notar que el apartamento no estaba a oscuras. Antonio se detuvo, se colocó delante de ella a escasa distancia, y no se atrevía a entrar porque no se escuchaba absolutamente nada, excepto el agitado ritmo de su propia respiración.

Pasó un minuto y nada aparecía detrás de esa puerta, ningún sonido, ninguna sombra, nada más que la zozobra palpable en el aire de ese pasillo. La curiosidad se sobrepuso al miedo brevemente, y Antonio tenía que entrar a ese enigmático apartamento accesible a su entrada, y enfrentar lo desconocido que pudiera estar allí.

Entonces con algo de coraje, se acercó poco a poco a la puerta, tomó la perilla, abrió y entró. Sin embargo, para su sorpresa todo se veía en orden, como en un apartamento del común: la sala ordenada con la tv apagada, en la cocina algunos platos sucios y en el baño no había nada extraño.

Pese a que todo parecía estar tranquilo, el alivio pasajero que estaba experimentando Antonio se desvaneció en un instante. Al entrar en una de las habitaciones, notó que solo había una mesa de centro, se aproximó y la agonía parecía reanudarse. Sobre ella había un revólver, balas esparcidas y una nota escrita con restos de carbón que ponía “Escapar no es acabar…”.

Continuará…


Por: Felipe Espitia

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El ascensor: mensajes misteriosos by Felipe Espitia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ciudadelapoetica.wordpress.com/2019/01/03/el-ascensor-mensajes-misteriosos/.

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