Siguiendo con la línea de ‘’colombianidad’’ y patriotismo que me caracteriza, quiero hacer una publicación especial dedicada a Jorge Velosa y Los Carrangueros de Ráquira. Pero y bueno, ¿quiénes son ellos? Nada más y nada menos, que una de las insignias de la música colombiana por excelencia; un ícono musical de las tierras cundiboyacenses.

Jorge Velosa vendría siendo un idol criollo de la historia musical en Colombia. Su importancia y trascendencia, se debe a que es el pionero de un género musical que revolucionó la historia colombiana, por allá en los 70’s, y no podía ser más que: la carranga. Con su ruana y su sombrero, ha llevado a muchos escenarios alrededor del mundo, su amor y orgullo por el campo y su Boyacá del alma.

La carranga es la rumba campesina. Nace de la mezcla entre el torbellino, el bambuco y el paseo; y se interpreta con instrumentos como la guacharaca, el tiple, la guitarra y la dulzaina. Las letras de la música carranguera, no son más que el reflejo de la vida en los campos boyacenses y santandereanos; del amor profundo y sincero hacia el campo, sus paisajes, su gente y su estilo de vida. Todos esos elementos contados en forma jocosa y coloquial, que intentan dejar un mensaje positivo y constructivo para las generaciones venideras.

La carranga es más que un género musical, es un canto a la vida. Se convierte en un homenaje a los tiempos que se añoran, a esas épocas en las que no había última tecnología ni grandes edificios, sino paisajes verdes y campos llenos de personas trabajadoras que construían identidad cultural y amaban sus raíces campesinas.

Y el señor Jorge Velosa, junto con sus carrangueros, en la actualidad,  no  abandona la grandísima y admirable idea de mantener la cultura campesina en nuestro país. No se dan por vencidos en lograr que la juventud actual y las futuras generaciones de cada rincón en el territorio nacional, se apropien y continúen llevando un legado cultural que hace parte de la idiosincrasia  colombiana.

Mis abuelos paternos y maternos, se criaron y vivieron en pueblitos boyacenses antes de venir a Cundinamarca. Es por eso que no puedo olvidarme de mis raíces culturales; sería un error no reconocer la bonita cultura campesina que trae consigo mi historia familiar. Por el contrario, quiero mantener esa memoria criolla, difundir lo maravilloso del campo,  y tener siempre presente a la tierrita.

 

PDTA: Hace poco encontré dos blogs muy buenos e interesantes. Cristina y Julia son dos nuevas blogueras en WordPress, son muy amigables y amables. Me gustaría recomendar sus sitios para que se animen a visitarlas y  por qué no, si les gusta, hagan parte de sus comunidades.

Cristina:Luftmensch

Julia: Miss Poesía

¡Viva el campo colombiano!

¡Viva Boyacá, sumercé!

 

 

 

 

 

 

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