Amor convencional

Campesino madrileño

Felipe y Suri.


Me ha costado recordar en qué momento exacto comencé a necesitarte diariamente, pero ahora mismo intentaré desvelar todo sentimiento. No sabría responderte el por qué de estas palabras, es más, ni siquiera deseo que preguntes; esta es una noche de romance a flor de piel, de esas predilectas para enamorados y poetas.

No es para más: una admirable reunión de estrellas en el cielo, acompañado de un plácido silencio septembrino. ¿Qué más se puede pedir? Es la ocasión perfecta en la que dejaré la razón a un lado y escribir para ti, será mi diligencia. Inquietante y amenamente espero que me leas; robarte varias sonrisas, es mi gran misión.

Para empezar, debes saber que no soy precisamente un romántico andante declamando poesía, ni tampoco suelo exponer fácilmente lo que siento, pero de algo estoy convencido,  y es que cuando el amor te toca el alma, mente y corazón, hasta de los poros te aflora inspiración; si te contará que incluso mi pluma tiñe todo de amor, acabarías burlándote; ridículamente debo confesarte que la cursilería se adueñó de mí.

Ciertamente, agradezco al cielo todos los días, por aquella tarde primaveral en que te conocí. Las casualidades no existen para mí, todo lo que sucede ha de estar escrito. Si te vi aquel día, no sé si estaban alineados los planetas o si era el día de mi suerte, lo único que puedo decirte es que desde aquel preciso instante, alegría sin fin me regalaste.

Sé que no es mi fortaleza escribir metáforas o hacer analogías románticas, lo que intento es transcribir todo aquello que mi alama no quiere retener más tiempo. Mis sentimientos y emociones navegan en un mar, bamboleándose serenamente en ocasiones, en otras bruscamente tambalean; ese mar, eres tú. Desde hace mucho tiempo dependo de ti; si te encuentras bien, es así como me siento yo, pero si tempestades llegan a tu ser, mi alma en ti se ahoga.

Inevitable es que aceleres mis sentidos al ver tu silueta aproximarse; en verdad, creo que todo mi cuerpo sabe el éxtasis que puedes provocar, y es por eso que los nervios se adueñaban del momento, reflejando  una sonrisa titubeante al saludarte en cada uno de nuestros memorables encuentros.

Un verdadero deleite es pasar tardes enteras a tu lado. Lo convencional no ha sido elemento esencial en nuestra historia, porque hacemos de nuestro idilio una amorosa diversión. Jugando infantilmente en el parque y por  la calle, durmiendo en tu regazo, riéndonos tontamente y fotografiando cada minuto de nuestro querer, le decimos adiós a lo monótono y predeterminado de las relaciones amorosas; juntos somos la ley.

Es ineludible no pensarte todo el tiempo; largas madrugadas visualizando este amor prometedor en un lejano porvenir. Afortunadamente tus abrazos y delicados besos, son un remedio natural que calman inquietudes y los miedos que entorpecen el rodaje del amor; la sensación de tenerte a mi lado, es lo mejor que me ha sucedido.

Suertudo soy con que mi chica seas tú. Sensata y culta eres todo el tiempo, porque así como un metódico arquitecto, diseñas el plan de tus sueños; ese ínfimo detalle para algunos, es colosal para mi mente. Embelesado me tienes cada día en el que me sorprendes con tu lucidez intelectual, esa que me deslumbra la razón.

¿Qué más puedo yo decirte? Música para mis oídos es oír la dulzura de tu voz. El simple hecho de escucharte hablar, me hace sentir confiado  y sereno. También te digo, y aunque  te suene un poco deportivo: soy un grande campeón, porque tenerte conmigo es un triunfo total. Lo sé, te parecerá gracioso leer frases como esas; solo quería que te rieras de mis inventos.

Tu aroma, ¡ay tu aroma! Si pudiera describir  lo que se siente percibir tu fragancia natural, diría que es semejante a exhalar el perfume destilado por un suntuoso jardín de alelíes. Ese uno de tus grandes encantos, un detalle coqueto que se convierte en un arma seductora, una que me mata de la dicha.

Tus ojos esmeraldas son radiantes de verdad. Las miradas si matan; te vi, fui al cielo y volví. Una presencia arrolladora, juntos con tus largos y brillantes cabellos, detuvieron mi atención; tu sonrisa fue mejor, súbitamente se dibujó en mi corazón. Desde aquella primera cita, recuerdo jocosamente, me permití llamarte: ma belle demoiselle. Sí, mi linda doncella.

Tristezas y peleas no se pueden omitir; como todo ser humano, no somos perfectos. No obstante, sobreponernos a lo malo ha sido nuestra insignia. Ni  orgullo ni arrogancia han podido derribar este rascacielos amoroso; aunque sus ataques nos hieran varias veces, la cura infalible es recordar que nacimos para amarnos.

No todo ha sido un cuento de hadas, es algo natural; los diferentes obstáculos muchas veces han despojado de nosotros la felicidad. Pero… ¿Sabes algo? Nunca hemos desfallecido ante tales adversidades, porque desde un comienzo prometimos no caer cautivos en la desesperación y que nuestro amorío no sería abatido por nada ni por nadie;  senderos enteros quedan  en este largo recorrido que trazamos.

Agradecerte es un acto imprescindible, porque eres tú  mi complemento, dueña de mis sensaciones, la más dulce y cálida de las compañías y mi amiga para toda la vida. Soportas mis defectos, igual que yo los tuyos; ríete un poco más. Somos tal para cual, es evidente, porque sé que tanto tu corazón como el mío, unidos están con un lazo inquebrantable y perdurable que juntos hemos formado a lo largo de este tiempo.

Sigo sintiendo exactamente lo mismo, desde el ayer en que te vi hasta el hoy en que te tengo aquí. Nada se ha opacado entre nosotros en estos tantísimos años, continuamos siendo esos dos locos y obstinados niños enamorados, esos que actúan como si no hubiera un mañana; jóvenes almas unidas en el aire romántico de nuestra maravillosa relación.

Esposa mía, cariño mío, ya estoy por concluir. Es bueno aclararte que palabras me han faltado para describir totalmente, mi gran amor hacia ti. Lo que resta por decir, es que seguiré perdidamente enamorado de ti; no me cansaré de decirlo, ni siquiera cuando la vejez nos alcance. Mi vida es plena y feliz, llena de grandiosos momentos, y es porque has estado conmigo.

Gracias, mil gracias. Así como lo escuchamos aquel día en la boda, lo único que espero nos separe, sea la muerte.

Te amo y te quiero para siempre, ma belle demoiselle.


 

Felipe Espitia

Copyrighted.com Registered & Protected  9ZWR-2R0W-GIOV-7DLS
Licencia Creative Commons
Amor convencional por Felipe Espitia se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://ciudadelapoetica.wordpress.com/2015/08/06/amor-convencional/.

Anuncios

9 comentarios en “Amor convencional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s